¿Cómo debemos actuar, desde la perspectiva psicológica, frente al Coronavirus?

¿Cómo debemos actuar, desde la perspectiva psicológica, frente al Coronavirus?

Quién nos iba a decir hace un par de meses que nos íbamos a encontrar en esta situación, ¿verdad? Es un periodo crítico en el que debemos pensar, desde la serenidad, en la enorme capacidad que tiene el ser humano de ser flexible y adaptarse. ¡Vamos a ello! En los próximos días os iré mandando algún consejo y recurso. De momento, os resumo algunos de las recomendaciones que desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid se están haciendo llegar a los ciudadanos.

La mayor parte de nosotros no estamos afectados físicamente por la enfermedad, pero sí que podemos sentir emociones de alta intensidad y que son persistentes en el tiempo. La más frecuentes son:

  • Sientes nerviosismo, agitación o tensión, con sensación de peligro inminente, y/o pánico.
  • No puedes dejar de pensar en otra cosa que no sea la enfermedad, o la preocupación por enfermar.
  • Necesitas estar permanentemente viendo y oyendo informaciones sobre este tema.
  • Tienes dificultad para concentrarse o interesarse por otros asuntos.
  • Te cuesta desarrollar sus labores cotidianas o realizar tu trabajo adecuadamente.
  • El miedo te paraliza y te impide salir a la calle.
  • Estás con sensación de estar en alerta, analizando sus sensaciones corporales, e interpretándolas como síntomas de enfermedad, siendo los signos normales habituales.
  • Te cuesta controlar tu preocupación y preguntas persistentemente a tus familiares por su estado de salud, advirtiéndoles de los graves peligros que corren cada vez que salen del domicilio.
  • Percibes que tu cuerpo se acelera, aumenta el ritmo cardíaco, respiración acelerada (hiperventilación), sudoración, temblores sin causa justificada.
  • Tienes problemas para tener un sueño reparador.

Si presentas cualquiera de estos síntomas sería recomendable que:

Identifica los pensamientos que puedan generarte malestar.

Si piensas constantemente en la enfermedad puede hacer que aparezcan o se acentúen síntomas que incrementen su malestar emocional.

Reconoce tus emociones y acéptelas.

Comparte tu situación con las personas más cercanas, familia y amigos que nos brindan el apoyo que necesitamos. Piensa que es un importante factor de resiliencia, de fortaleza psíquica, la cercanía con nuestra red social. Usa teléfono, videollamadas… cualquier cosa que se te ocurra para estar conectado.

Cuando sientas que no controlas tus pensamientos, busca pruebas de realidad y datos fiables.

Conoce los hechos y los datos fiables que ofrecen los medios oficiales y científicos, evite información que no provenga de estas fuentes, evitando información e imágenes alarmistas. Ya sabéis que trabajo en la televisión pública TVE, son grandes informadores, serios y comprometidos con la verdad.

Informa a tus seres queridos de manera realista.

Esto es especialmente importante en el caso de los niños, adolescentes y personas especialmente vulnerables como ancianos:

- no mientas.

- Explicaciones veraces, recuerda que la verdad siempre tranquiliza porque uno sabe cómo afrontarla.

- Adapta tus preocupaciones y lenguaje a su nivel de comprensión. 

Evita la sobreinformación.

Estar permanentemente conectado no te hará estar mejor informado y podría aumentar su sensación de riesgo y nerviosismo innecesariamente. Conéctate a la información un par de veces al día y ocupa tu tiempo en otras cosas.

¿Qué tengo que hacer para cuidarme y cuidar a los míos?

  • Mantén una actitud optimista y objetiva. Somos fuertes y capaces. Podemos sorprendernos con nuestra adaptabilidad y flexibilidad.
  • Plantéate hábitos adecuados de higiene y prevención, lo que llevamos días escuchando sobre lavado de manos y quedarnos en casa, entre otros.
  • Evita hablar permanentemente del tema.
  • Apóyese en su familia y amigos.
  • Ayuda a tu familia y amigos a mantener la calma y a tener un pensamiento adaptativo a cada situación.
  • Acude a fuentes oficiales y busca información contrastada por expertos: Ministerio de Sanidad, Colegios Profesionales Sanitarios, Organismos Oficiales, OMS, etc.
  • No contribuyas a dar difusión a bulos y noticias falsas. No alimentes tu miedo ni el de los demás, especialmente con menores y personas vulnerables.
  • Procura hacer vida “normal” y continuar con sus rutinas. Levántate a una hora adecuada, plantéate tareas a diario, cocina de forma sana, haz algo de ejercicio, …
  • Ten cuidado con las conductas de rechazo, estigma y/o discriminación. El miedo puede hacer que nos comportemos de forma impulsiva, rechazando o discriminando a ciertas personas.